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La naturaleza ontológica del ser humano como fundamento y justificación del ordenamiento jurídico. La fundación histórica y positiva de los principios o valores fundamentales humanos y su carácter universal


Artículo publicado en: Revista General de Legislación y Jurisprudencia 02/2026


La naturaleza ontológica del ser humano como fundamento y justificación del ordenamiento jurídico. La fundación histórica y positiva de los principios o valores fundamentales humanos y su carácter universal

La naturaleza ontológica del ser humano como fundamento y justificación del ordenamiento jurídico. La fundación histórica y positiva de los principios o valores fundamentales humanos y su carácter universal


Artículo publicado en: Revista General de Legislación y Jurisprudencia 02/2026


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En este artículo se reflexiona sobre un aspecto concreto de los principios generales del derecho: los valores fundamentales humanos relativos a exigencias esenciales —tales como la vida, la libertad, la integridad personal, etc.— de todos los individuos en cuanto personas tienen una base histórica y positiva, y son universales porque tienen un fundamento universal: la universalidad de la condición humana. De modo que dichos valores deben constituir el ser de cualquier ordenamiento jurídico. Hoy más que nunca, hay que volver la mirada hacia el ser humano, origen y fundamento del derecho, para afirmar que la forma de vida humana correcta o justa es la que guarda conformidad con la condición natural de la persona, consistente en la capacidad que tiene de autorrealizarse libremente según su propia voluntad, lógica existencial que está en el origen del deber de comportarse de manera que haga posible la autorrealización y la libertad suya y de sus semejantes.

Description

This article reflects on a specific aspect of the general principles of law: the fundamental human values related to essential requirements —such as life, liberty, personal integrity, etc.— of all individuals as persons have a historical and positive foundation and are universal because they have a universal basis: the universality of the human condition. Consequently, these values must constitute the essence of any legal system. Today more than ever, we must turn our attention back to the human being, the origin and foundation of law, in order to affirm that the correct or just human way of life is the one that is in accordance with the natural condition of the person, consisting in the capacity to freely self-realize according to one’s own will, an existential logic that is at the origin of the duty to behave in such a way as to make possible one’s own self-realization and freedom, as well as that of one’s fellow human beings.