Los nuevos alimentos entre innovación y regulación
La alimentación del futuro se configura como un espacio paradigmático en el que se concentran algunas de las tensiones más profundas de la modernidad avanzada: entre innovación y precaución, entre eficiencia productiva y sostenibilidad medioambiental, entre libertad de investigación científica y protección de bienes colectivos fundamentales como la salud, el medio ambiente y la seguridad alimentaria. En este escenario, la relación entre ciencia y derecho no puede reducirse a una mera cuestión de regulación técnica, sino que adquiere un valor eminentemente teórico, poniendo en tela de juicio los fundamentos mismos de la racionalidad jurídica y su relación con las formas contemporáneas del conocimiento científico.
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Con el crecimiento de la población mundial, en los próximos años será indispensable encontrar nuevas fuentes de abastecimiento alimentario y aplicar normas comunes para el comercio de nuevos alimentos. El interés de las empresas por nuevos tipos de alimentos ha aumentado, pero ningún nuevo alimento puede comercializarse si no figura en la lista oficial europea, que se actualiza mediante procedimientos eficientes y transparentes, basados en las evaluaciones científicas realizadas por la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA). Las solicitudes de autorización para comercializar novel food en el mercado europeo deben estar respaldadas por datos científicos adecuados y la Comisión Europea puede solicitar un seguimiento y más información sobre la seguridad. Las fuentes del Derecho de la Unión Europea también han previsto la posibilidad de proteger los datos científicos presentados por los solicitantes para estimular la investigación y la innovación, dejando a los Estados miembros la facultad de establecer sanciones eficaces, de conformidad con los principios de subsidiariedad y proporcionalidad.
