CRIMINOLOGÍA DE LA DEPENDENCIA. Prisión y estructura social
- Editorial: Editorial Reus
- ISBN: 978-84-290-3009-9
- DOI: https://doi.org/10.30462/9788429030099/
- Depósito legal: M-10461-2026
- Páginas: 186
- Dimensiones: 16,00cm x 23,00cm
- Plaza de edición:
Madrid
,
España
- Encuadernación: Rústica con solapas
- Idiomas:
español (castellano)
- Fecha de la edición: 2026
- Edición: 1
- Peso: 330gr.
- Materias:
Criminología
- Colección:
- Palabras clave: criminología, neoliberalismo, prisión
CRIMINOLOGÍA DE LA DEPENDENCIA. Prisión y estructura social
En momentos de intensa efervescencia del actual marco de poder mundial, en los que el derecho internacional de los derechos humanos y, en última instancia, el propio derecho internacional parecen disolverse en el aire como la llama de una vela al viento, cobra renovada importancia la pregunta por la validez y vigencia de la crítica criminológica.
No hace falta una extraordinaria sensibilidad científica ni un Zeitgefühl especialmente aguzado para advertir que el actual marco de poder del capitalismo financiero exige de la crítica criminológica una renovación teórico-metodológica que incorpore los efectos perversos de este nuevo escenario sobre la cuestión criminal.
Sin embargo, ello no implica una ruptura con la crítica precedente ni un enfrentamiento motivado por un mero afán de innovación científica entre una supuesta vieja y nueva crítica. Además de científicamente ineficaz, tal escisión terminaría sirviendo al propio capitalismo financiero, pues el enfrentamiento produciría la ausencia de convergencia necesaria para la comprensión radical de los nuevos problemas –o de la intensificación de los antiguos–, misión precipua de toda crítica comprometida socialmente.
Es precisamente en este lugar epistemológico donde se inserta la monografía del Profesor Jackson Da Silva Leal.
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El objetivo de este trabajo es contribuir a una economía política de la prisión en la sociedad brasileña, demostrando su centralidad en la estructura social periférica y colonial, y cómo la prisión en sentido amplio estaba en el corazón de la organización esclavista.
Así como en el siglo XXI y en pleno neoliberalismo la institución carcelaria es fundamental en los (malos) caminos de la explotación, es necesario discutir la raza como elemento que históricamente ha vinculado a determinados segmentos sociales y ha mediado su relación con las instituciones.
Para ello, buscamos rescatar la exterioridad del pueblo latinoamericano como categoría analítica, que se manifiesta como una negación histórica que incluye (excluye) los rostros negados de la modernidad colonial de negros, indios, mujeres, marginales (Dussel, 2008), es decir, los hombros sobre los que, en gran medida, se cargó el desarrollo, la acumulación y la estructuración de la organización social capitalista de la región marginal latinoamericana y brasileña.
La prisión es vista como el gran monumento de explotación y dominación violenta construido por la sociedad moderna después del siglo XVIII, y su mantenimiento y expansión en el siglo XXI no es más que la legitimación de esas relaciones desiguales y superexplotadoras.
Cuando se trata de la sociedad moderna y capitalista, el discurso racista va y viene, permaneciendo más abierto o latente; así como el discurso sexista, en mayor o menor medida, es perenne. Mientras que las demandas y políticas de inclusión socioeconómica tienen mayor o menor aceptación en diferentes conjeturas, la cárcel siempre ha estado ahí como estructura fundamental del modelo de sociedad fundado en el capital, en todos estos tiempos y en todas estas conjeturas, para mediar en estas relaciones y servir de depósito/depósito de nuestras miserias, de nuestros odios, de nuestros racismos, de nuestros machismos, de nuestras relegaciones cotidianas, manteniendo las dinámicas de exclusión/segregación como respuesta social, que el sistema económico siempre ha sabido capitalizar muy bien, material e ideológicamente.
Es por ello que esta obra pretende ser un manifiesto anticárcel, porque como señala Nils Christie en La industria del control del crimen, solo una formación social que desconoce los horrores de la cárcel puede acreditar la transformación de la sociedad al paso por la prisión, o como señala Angela Davis (2018), dado que la cárcel contiene todas las marcas de una formación social basada en la violencia, el sufrimiento y la explotación.
